A sus casi 80 años, don Felipe hoy cumple su sueño ¡y estudia la universidad!

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“No sé usar la computadora, ni tengo celular, pero espero pronto poder adaptarme a las nuevas tecnologías”.

Él nació cuando la televisión iniciaba sus primeras transmisiones, también pudo ver al hombre cuando llegó a la Luna, y vivió el terremoto de 1985, en México; al contrario de sus compañeros de clase, quienes vinieron a este mundo cuando la computadora y el teléfono celular ya eran una realidad.

Aunque aún no sabe utilizar un celular, eso no es un impedimento para cumplir su meta, y es que a sus 79 años, don Felipe tiene un sueño: convertirse en ingeniero en procesos y gestión industrial, con el fin de ser un ejemplo para sus hijos, ya que cuando era joven nunca pudo ingresar a una universidad para estudiar una carrera, pues debía trabajar para mantener a sus cinco hijos.

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) dio a conocer, en abril, la convocatoria anual para el concurso de selección alumnos, en donde 42 mil aspirantes compitieron por un lugar dentro de dicha institución, pero sólo 25 mil fueron aceptados.

Uno de ellos es Felipe Espinosa Tecuapetla, quien obtuvo 560 de los 550 aciertos mínimos que se necesitan en el examen de admisión para ser aceptado, por lo que se convirtió en el alumno de mayor edad quien cursa una carrera presencial ahí.

-¿Por qué estudiar ingeniería?
“Es que siempre fui muy cercano a esa área. Después de estar en el Ejército, trabajé en plantas de metalurgia por muchos años, también en una planta de petroquímica, que se llama Polímeros de México, en donde laboré al lado de ingenieros, quienes me enseñaron bastante acerca del mantenimiento de un complejo de ese tipo”.

-¿Y ahora qué le dice la gente?
“Hay personas que se enteraron que estoy estudiando y me ven mal, porque dicen que a mis años debería quedarme en mi casa como los viejitos, pero eso no me importa, ya que para aprender no hay edad. Yo lo único que quiero es estudiar y seguir aprendiendo. Sé que ya camino paso a lento cargando mi costal, pero no voy a dejar mi sueño de ser ingeniero”.

-¿La escuela le va a costar algo?
“Nada, porque es una universidad pública, y los libros que necesite los puedo sacar de la biblioteca, así como los materiales que me dará la misma universidad”.

-¿Sus hijos qué le dicen acerca de que está cursando una ingeniería?
“Pues ellos ya no me pueden decir nada, porque soy una persona que me puedo valer por sí misma. Sin embargo, están de acuerdo con mi decisión; además, siempre les he dado un buen ejemplo, ya que no tomo, ni fumo, y esto de entrar a la universidad es para que no pierdan la esperanza y cumplan sus metas”.

-¿Cómo se ha sentido en sus clases?
“Estoy un poquito fuera de tiempo, pero aún a tiempo, entonces poco a poco voy a ir agarrando el ritmo para tener buenas calificaciones. Ahorita lo que me llama la atención es la electrónica y me siento muy motivado. El estudio será mi compañero, y creo que lo haré bien, porque estoy acostumbrado a trabajar y a echarle ganas a lo que emprendo, y esta vez no será la excepción”.

-Díganos qué hará al terminar la carrera de ingeniero…
“Lo primero que haré es darle gracias a Dios, porque me da fuerza para salir adelante. Todos me cuestionan que si voy a poder, pero yo les puedo decir que lo que estoy viviendo es el inicio, ¡de aquí para adelante!”.

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